|
Éramos un grupo de amigos,
cada uno diferente del otro,
pero con una misma inquietud...
Queríamos vivir en comunión,
unidos por el vínculo de la caridad
y teniendo a Dios por meta.
Y así fue como,
de muchas almas se hizo una sola alma,
y de muchos corazones,
un solo corazón.
Vivíamos juntos,
en ayuno, oraciones y obras de amor
Conversábamos y reíamos juntos
Y juntos leíamos libros
de apacible entretenimiento,
nos hacíamos bromas
y nos honrábamos recíprocamente.
Ofrecimos así,
a Dios una vida en plena concordia
y en profunda atención a su Palabra.
Pues de él recibimos el don
para vivir de esta forma.
Todo fue por pura gracia del Señor,
quien por obra de su misericordia
modelo nuestros corazones
y los formó uno a uno,
y nos dio a cada cual
un corazón particular,
sin que por ello se rompiera la unidad.
|